La Escuela 939 de San Javier fue este lunes el epicentro simbólico del inicio del ciclo lectivo 2026 en Misiones. Desde allí, el gobernador Hugo Passalacqua eligió un mensaje que combinó cifras, reconocimiento al cuerpo docente y una insistencia marcada en la formación en valores.
El acto no fue uno más dentro del calendario oficial. En paralelo, casi 2.000 escuelas de la provincia abrieron sus puertas en simultáneo. El sistema educativo misionero moviliza a unos 420.000 estudiantes, más de 33.000 docentes y alrededor de 10.000 aulas distribuidas en todo el territorio.
“Poner las cosas en dimensión” fue la expresión utilizada por el mandatario para describir la magnitud del engranaje que se activa cada inicio de clases, especialmente en un contexto económico nacional complejo. Aun así, subrayó que la educación seguirá siendo prioridad “con poco o con mucho”.
Más que protocolo
Passalacqua buscó despegar el acto de la formalidad habitual. Lo definió como el inicio de una travesía personal para cada alumno. En ese marco, destacó el rol docente como una tarea que trasciende la transmisión mecánica de contenidos y la describió como un proceso transformador.
Pero el eje más fuerte del discurso fue otro: el equilibrio entre saberes académicos y valores.
Matemática, lengua y ciencias son centrales, sostuvo, pero deben ir acompañadas de respeto, solidaridad y convivencia. En esa línea, llamó a prevenir el bullying y a fortalecer el cuidado entre pares dentro de las escuelas.
“Amaos los unos a los otros”
En un tramo que marcó el tono de la jornada, el gobernador propuso como consigna para el año escolar la frase “amaos los unos a los otros”, citando el Evangelio de San Juan. La referencia funcionó como síntesis del mensaje político: bajar la intensidad del enfrentamiento y promover el diálogo.
En un escenario nacional atravesado por discusiones ásperas y polarización, Passalacqua pidió evitar la descalificación y las agresiones verbales. Sostuvo que el respeto no implica uniformidad de pensamiento, sino convivencia en la diferencia.
Educar es tarea colectiva
Otro punto central fue la responsabilidad compartida. El mandatario recordó que los estudiantes pasan apenas una fracción del año dentro de la escuela —unas 800 horas sobre un total de 8.000— y que no puede recaer exclusivamente sobre docentes y directivos la formación integral de niños y adolescentes.
Padres, periodistas, creadores de contenido y usuarios de redes sociales también influyen. El mensaje fue directo: no se puede exigir una sociedad tolerante si el entorno cotidiano está cargado de agresiones y mensajes de odio.
La construcción de “personas respetadas y respetables”, afirmó, no depende de la riqueza material sino de la calidad de los valores incorporados.
Optimismo para el 2026
Sobre el cierre, Passalacqua volvió al tono esperanzador. Aseguró que el año será “espectacular e inolvidable” y reafirmó que el desafío no es solo enseñar mejor, sino aprender mejor como comunidad.
El inicio de clases en la Escuela 939 dejó una postal institucional, pero también una señal discursiva clara: la discusión educativa no se limita a infraestructura y salarios. Incluye el clima social que rodea a las aulas.
Y en tiempos de tensión permanente, apostar al respeto puede parecer una consigna sencilla. En realidad, es una tarea más exigente que cualquier examen.








