El tablero político venezolano volvió a moverse. La presidenta encargada Delcy Rodríguez firmó un decreto que elimina siete programas sociales y organismos públicos vinculados al chavismo, en lo que ya se perfila como una de las decisiones más simbólicas —y polémicas— de la etapa de transición abierta tras la detención de Nicolás Maduro.
La medida fue publicada en la Gaceta Oficial y forma parte de una reestructuración del Estado que se aceleró después de la captura de Maduro el 3 de enero en Caracas, en un operativo que reconfiguró el escenario político del país.
Qué fue eliminado
El decreto suprime misiones sociales, fundaciones y un organismo clave de inteligencia estatal. Entre los entes desmantelados figuran:
- Misión Socialista Nueva Frontera de Paz
- Fundación Misión Jóvenes de la Patria Robert Serra
- Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPPE)
- Fundación Propatria 2000
- Fundación Movimiento Bolivariano Revolucionario de la Reserva Activa General Félix Antonio Velásquez
- Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA)
- Fundación José Félix Ribas (FUNDARIBAS)
El CESPPA, creado en 2013, había centralizado tareas de inteligencia y seguridad interna. Su eliminación es más que administrativa: implica desarmar una estructura considerada estratégica dentro del engranaje chavista.
El fin de una era
Las “misiones” fueron uno de los sellos más reconocibles del proyecto político iniciado por Hugo Chávez y profundizado por Maduro. Durante más de dos décadas, estos programas articularon subsidios en alimentación, salud, educación y vivienda, pero también recibieron cuestionamientos por opacidad, discrecionalidad y presunto uso político.
Desmontarlas no es solo cerrar oficinas. Es tocar un símbolo.
Desde el entorno del gobierno interino sostienen que la reorganización apunta a “modernizar y transparentar” el aparato estatal. Críticos, en cambio, advierten que el desafío no es solo eliminar estructuras, sino garantizar que los sectores vulnerables no queden en el aire en medio del rediseño institucional.
Giro geopolítico
El movimiento interno coincide con un acercamiento diplomático a Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró recientemente que Rodríguez está realizando “un gran trabajo”, una frase que hace apenas unos años habría sido impensable en la retórica bilateral.
El gobierno interino también impulsa reformas en áreas sensibles, como la legislación petrolera, y avanza en el debate de una ley de amnistía. El mensaje parece claro: desarmar el andamiaje político del chavismo mientras se reconfiguran alianzas externas.
Lo que viene
La pregunta de fondo no es solo qué se elimina, sino qué se construye en su lugar. Un Estado no se redefine por decreto; se redefine por resultados. Si la transición logra traducirse en mejoras concretas para la población, el giro será histórico. Si queda en una limpieza nominal sin cambios estructurales, será apenas un rebranding político.
En Venezuela, la política nunca se mueve en tonos grises. Cada decisión es una señal de poder. Y esta vez, la señal fue contundente.








