Cada 15 de enero, Misiones conmemora el Día del Agente Sanitario, una fecha que pone en primer plano a quienes garantizan el acceso inmediato y efectivo a la salud en barrios, chacras y zonas rurales. Son promotores, observadores y facilitadores: el primer eslabón entre la comunidad y el sistema sanitario.
En ese universo de trabajo silencioso, la historia de Héctor González sintetiza vocación, formación y compromiso. “Son los primeros en llegar y los que tienen el contacto directo con la gente. La importancia es inmensa, su inclusión fue un antes y un después en la salud pública”, expresó en diálogo con Canal Doce.
González inició su camino como agente sanitario en 2007, en el municipio de 2 de Mayo, tras integrar en 2005 la primera camada de formación. Aunque al principio no logró ingresar al sistema, dos años más tarde fue convocado por el Hospital Nivel I de su localidad, donde comenzó a desempeñarse formalmente.
Desde entonces, su recorrido estuvo marcado por la capacitación constante. “Siempre me gustó la salud. En 2009 me vine a Posadas a estudiar enfermería, pero nunca dejé la tarea de promotor”, contó. Hoy es enfermero, técnico en atención primaria y sigue trabajando en el primer nivel de atención.
Su vocación tiene raíces profundas. “Vengo de una familia muy humilde, una familia que necesitó que alguien venga y te dé una mano. Desde ahí me sentí identificado con este rol”, relató.
Para González, el agente sanitario cumple una función clave: conectar a la población con el sistema de salud. “El promotor es un nexo entre el hospital y la comunidad, y muchas veces resuelve cuestiones que van más allá de lo sanitario”, subrayó.
Las dificultades de acceso siguen siendo una realidad cotidiana. “Para mucha gente es imposible conseguir un turno, vacunar a un chico o curar una herida. Con mis conocimientos puedo visitar a la persona, hacer una curación a domicilio y dar una respuesta concreta”, explicó.
Durante las recorridas, además, se realizan relevamientos socioeconómicos y sanitarios. “Revisamos carnés de vacunación, preguntamos antecedentes de enfermedades y escuchamos las inquietudes de cada familia”, detalló.
El impacto de esta labor se refleja en el territorio. “Los chalecos amarillos llegaron para cambiar la realidad, para solucionar problemas y descomprimir los centros de salud”, afirmó.
En Posadas, González trabajó en el CAPS Nº 6 de Villa Blosset y luego en Zona Capital, en el área de inmunizaciones. Más tarde se incorporó al Ministerio de Salud, nivel central, donde desde 2009 integra el Programa Nacional de Salud Escolar (Prosane).
“Siempre trabajé en Atención Primaria de la Salud. Ahí me abrieron las puertas para formarme y crecer”, señaló.


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