1 diciembre, 2022

Tras la ola de contagios, crece el desabastecimiento en las góndolas de Posadas

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Debido al aislamiento que deben realizar los empleados de fábricas y comercios, es notoria la falta de reposición de mercadería. “Esto se va a multiplicar en la medida en que la gente no esté vacunada”.

El brote de contagios de coronavirus afecta directamente al sector comercial e industrial de Misiones. La reducción de personal a raíz del aislamiento que deben realizar los contagiados repercute en los procesos de logística, producción y atención que sostienen a estas empresas.

La ausencia de empleados en sus puestos de trabajo deriva, en algunos casos, en la falta de reposición de mercaderías en las góndolas y la ralentización de las actividades afines.

Acerca de esta problemática se refirió Carlos María Beigbeder, empresario e tesorero de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), en comunicación: “Hay un poco de escasez, motivo de la variante Ómicron que está contagiando a mucha gente, que hace que haya restaurantes, supermercados, autoservicios con faltante de gente, y eso limita la reposición en muchos casos”. Al mismo tiempo, agregó que “las fábricas tienen los mismos problemas, cuando se contagia uno y luego el resto, a veces tienen que cerrar varios sectores y no producen”.

Según las palabras del empresario, sucede que desde el fin del año pasado y estos primeros quince días del mes crecieron los casos del virus, lo cual agrava esta situación. “Esto se va a multiplicar en la medida en que la gente no esté vacunada”, opinó.

Es parte de esta “nueva normalidad” que escaseen ciertos productos, dijo Beigbeder e indicó que esto sucede en todos los rubros, aunque se puede notar mayormente en ciertas marcas de gaseosas, cervezas y algunos comestibles.

Comienza el año, aumentan los precios

La inflación latente en el país se ve reflejada en los precios de productos de consumo básico y, especialmente, en aquellos que se compran en determinadas épocas del año, como ser artículos de librería previo al inicio de clases, y los productos tradicionales que se consumen en las festividades de fin de año.

En este sentido, el empresario apuntó “nosotros vivimos en un país con un ritmo de inflación de cerca del 60% y eso hace que en líneas generales todos los meses tengamos entre tres, cuatro, cinco puntos por mes de inflación”. Ante este panorama, “algunos proveedores decidieron pasar las listas en diciembre, y ahora para enero y febrero ya se empieza a notar entre un 10% y 15% de aumento en este primer mes del año”, continuó Beigbeder. En este mismo orden, añadió que ya tienen aumentos programados para el próximo mes, de entre un 5% y 10%.

De esta manera, la suba de precios deriva en una notable baja de consumo por parte de los ciudadanos, puntualmente de productos que compraban o actividades que solían realizar pero que no constituyen una necesidad básica. “Cuando vas al supermercado notás que algunas cosas aumentaron más del 60% (…) hay familias que destinan casi todos sus ingresos a la compra de provistas porque no les sobra para algo extra” explicó Beigbeder, y siguió “a la gente no le alcanza el sueldo (…) incluso ya hay segundas marcas que se volvieron caras”.

A modo de ejemplo, el empresario manifestó que en las librerías “se ve la inflación real”, enfatizó en que los artículos de este rubro indican un mayor porcentaje al 60% de inflación.

En este contexto de inflación y el creciente desabastecimiento de fábricas y comercios, Beigbeder comentó que “lo último que se deja de consumir es la conectividad”, pero que hay muchas otras conductas que las familias relegan, como ser salidas, actividades de ocio, gastos extras o cambian sus marcas de preferencia por otras más económicas.

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