2 diciembre, 2022

Denunció que sus ex patrones lo secuestraron y torturaron por horas

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Nahuel Weiss contó que lo abordaron con dos vehículos en la calle. Lo trasladaron a un taller, donde lo amarraron y lo golpearon. “Pensé que me mataban”, reconoció

Las marcas en el cuerpo de Nahuel Weiss (21) grafican la brutalidad a la que habría sido sometido por parte de un grupo de diez hombres, entre ellos propios familiares y ex patrones, a quienes denunció por haberlo secuestrado, atado y torturado en represalia por un supuesto robo.

Cortes, excoriaciones y hematomas que el último viernes fueron certificados por profesionales del cuerpo médico forense de Oberá a pedido del fiscal de Instrucción Uno, Elías Bys, quien el mismo día recepcionó la denuncia de Weiss.

En diálogo el joven brindó detalles aberrantes del hecho que habría sufrido el martes pasado a manos de su primo Javier K., su tío Alberto K. y empleados de la metalúrgica que poseen en el barrio Villa Ruff.

Según el propio Weiss, sus familiares lo acusaron de haber robado varios elementos de un depósito ubicado en calle Dinamarca, lindero al lugar donde reside.

“El martes al mediodía iba caminando por avenida De los Inmigrantes y 25 de Mayo cuando me cerraron con dos camionetas, una Toyota y una Ford. Vi que eran ellos y agarré unas piedras, pero me dijeron que querían charlar. Yo confié y me agarraron, me llevaron al taller y me encerraron. Me ataron contra un zamping y me empezaron a pegar. Javier y el encargado fueron los que más me pegaron. Me decían que no tenían apuro, que tenían todo el día para pegarme”, aseguró.

Mencionó que le propinaron trompadas, patadas y lo golpearon con palos y fierros.

“Me pegaron en los testículos y me decían que hable o me iban a meter picana eléctrica. Yo pensé que me mataban”, subrayó con las secuelas a la vista.

Asimismo, indicó que sus agresores le sacaron el celular y en los días posteriores les escribieron a sus allegados haciéndose pasar por él.

Audio comprometedor
Lo cierto es que los gritos del muchacho alertaron a los vecinos, entre ellos a su tía Patricia Weiss, quien llamó a la Policía. Al arribar al lugar, los uniformados fueron recibidos por los propietarios, Javier K. y Alberto K., quienes manifestaron que lo encontraron robando y lo redujeron. Incluso, dicha versión fue difundida a los medios por el área de prensa de la Unidad Regional II.

“Eso es totalmente mentira. Ellos me agarraron en la calle, me llevaron al depósito y me golpearon hasta cansarse. Ellos siempre dicen que tienen contactos con la Policía, que hacen lo que quieren”, señaló Weiss.

En este punto, desde su entorno aportaron un audio de WhatsApp que confirmaría que Javier K. habría premeditado el ataque a su primo.

El mensaje fue enviado a otro familiar: “Le vamos a agarrar sólo a Nahuel, yo quiero tratar de agarrarle (con) lo máximo posible de gente ahí. Vos vas a tener que darme una mano cuando sientas movimiento ahí. Ahí voy a caer con la Policía. Yo ahora voy a la Policía, tengo unos amigos en la Policía y les voy a explicar lo que quiero hacer. Les voy a tener al tanto a ellos. Avisame si hay algún tipo de movimiento, o ponele que Nahuel a la tarde empiece a cargar, yo voy y le agarro. Vamos a estar en contacto”.

Posterior al audio se habría producido el ataque denunciado por Nahuel Weiss ante la Fiscalía de Instrucción Uno de Oberá.

En paralelo, el joven afronta una causa por supuesto hurto. En su descargo, precisó que tiene las facturas de compra de la mayoría de las cosas denunciadas como sustraídas, por lo que sólo estuvo detenido por 24 horas.

“Trabajé un año y medio con ellos en negro, después me despidieron y me dijeron que no haga quilombo porque me iban a acusar de robo”, agregó.

Más denuncias
El testimonio y la denuncia del joven se corroboran los dichos de Patricia Weiss, quien también denunció a Javier y Alberto K. por haber irrumpido en su casa y agredido a su hijo de 16 años, en complicidad con efectivos de la Unidad Regional II que ingresaron a la propiedad sin orden judicial.

Además, ratificó que las mismas personas habrían encerrado y golpeado a su sobrino, hecho que ella misma alertó a la Policía. Aseguró que luego los implicados amenazaron a su familia y manifestaron que tienen contactos y son “intocables”.

La mujer y su familia residen sobre calle Río Cuarto, en una propiedad lindera al depósito donde habrían encerrado y golpeado a su sobrino.

Mencionó que nunca había tenido mayores problemas con sus familiares, hasta que el lunes irrumpieron en su domicilio.

“El domingo visitamos a unos amigos en Santa Ana y volvimos de madrugada, entonces el lunes dormimos un poco más. A eso de las 10, mi hijo de 16 años escuchó que golpeaban una ventana y salió a ver. Eran mi tío Alberto K. y mi primo Javier K. con cinco empleados y dos policías en moto. Le pidieron a mi hijo para ir al fondo, hasta la casa donde vive mi sobrino”, relató.

Y agregó: “Mi hijo les dijo que sí, que no había problemas, pero por el camino Javier K. lo golpeó en la cabeza y un empleado lo levantó de atrás para que entre por la ventana a la casa a mi sobrino. Mi hijo no entendía nada. Resulta que querían ver si había cosas robadas en la casa, pero no había nada”.

“Agarrale, agarrale”
Siempre según el testimonio de Patricia Weiss, en ese lapso se levantó y al salir afuera se encontró con sus familiares, los empleados y los policías dentro de su propiedad. Enseguida se acercó su hijo y le contó que lo habían agredido.

“No entendía nada, menos que entren a mi domicilio y golpeen a mi hijo que es menor. Ahí me dijeron que buscaban unas cosas robadas, que sospechaban de mi sobrino y mi hijo. Un policía de apellido Kallus me dijo que si me allanaban me iban a romper toda la casa, por eso convenía que entren a revisar por las buenas. O sea que no tenían orden judicial; pero igual les dejé que entren porque no tenía nada que esconder”, explicó.

Por dicho procedimiento, a su entender irregular, y la agresión a su hijo radicó una denuncia en la Seccional Tercera.

Ya el martes, según consta en una segunda denuncia, Alberto K. y Javier K. hostigaron a su familia, por lo que se comunicó directamente con el fiscal Elías Bys.

Asimismo, comentó que ese día a la tarde escuchó gritos provenientes del depósito de sus familiares, por lo que llamó al 911 y en pocos minutos arribó una patrulla.

“Se escuchaban los gritos y la voz de Javier K. que decía “agarrale, agarrale”. Había sido que entre varios le agarraron a mi sobrino, le llevaron al depósito y le pegaron para que diga dónde estaban las cosas que supuestamente robó. Una locura”, manifestó Weiss.

En tanto, desde la UR II informaron que los propietarios del taller argumentaron que hallaron infraganti a Nahuel W., tras lo cual llamaron a la Policía, lo que fue desestimado por Weiss, quien insistió: “Yo llamé al 911 por los gritos que se escuchaban”.

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