18 octubre, 2021

Una pareja de emprendedores apostó por la producción hidropónica en San Vicente y en 45 días comenzará a vender

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La emprendedora Camila Gessinger, junto a su compañero, son unos de los primeros en incursionar en la producción hidropónica en San Vicente y esperan comenzar a comercializar tres variedades distintas de lechuga dentro de 45 días aproximadamente.

En febrero de 2020 Camila Gessinger y su compañero Iván tomaron la decisión de comenzar a producir lechuga apostando por la producción hidropónica en San Vicente. “Decidimos traer esta nueva idea sustentable y con grandes ventajas a San Vicente”,  expresó, la emprendedora que también es profesora de biología. 

Mediante este sistema se dedican a producir tres variedades distintas de lechugas: crespa, colorada y mantecosa, las cuales ya podrán estar a la venta dentro de 45 días aproximadamente. 

La producción hidropónica consiste en cambiar la forma tradicional de plantar en la tierra, por hacerlo dentro de un sistema artificial basado en un sustrato donde recorre agua y nutrientes que hacen que la planta crezca de la misma forma que lo hace en la tierra. 

“Al tener las verduras y hortalizas en un sistema controlado como bien lo dice la palabra, estamos controlando la alimentación de la planta. Cuando la planta está en el suelo ella misma busca sus nutrientes por sí sola y en este caso nosotros somos los responsables de mantenerla viva dentro de lo que son los caños de PVC”, explicó la emprendedora de San Vicente. 

Las ventajas de sustituir la tierra por este mecanismo son muchas: las hortalizas tienen mayor durabilidad (al ser cosechadas desde la raíz), además tienen mejor aspecto y son más sabrosas, explicó Gessinger. Este sistema, a su vez, les da mayores márgenes de rentabilidad, les permite llevar adelante un trabajo más sustentable y cómodo para los mismos productores. 

“Con este sistema ahorramos alrededor de 80 % del agua ya que nada se pierde, durante todo el ciclo de producción el agua se está reciclando todo el tiempo”, aseguró Gessinger.

Indicó que para poner en funcionamiento este sistema de producción antes se dedicaron a realizar un gran estudio de mercado, para estudiar las fortalezas y debilidades de esta modalidad. Y fue ahí cuando se dieron cuenta que en San Vicente existe una falencia en lo que respecta a la producción de lechuga debido a que no todo el año los productores se dedican a plantar esta hortaliza.  

“Descubrimos que podíamos cubrir con este sistema la producción de lechuga que no se produce durante todo el año.  Nosotros no paramos en ningún momento, todo el año vamos a tener producción de lechuga para ofrecer al vendedor”, señaló Gessinger. 

Hoy, la pareja apuesta a la producción con un invernáculo de 10 y 24 metros de largo, aunque planean extenderlo visto y considerando los grandes resultados que les dio esta modalidad de trabajo a otros productores en la provincia.

“Se está adquiriendo como algo muy innovador, sustentable, saludable y  cada vez más la comunidad está buscando este tipo de alimentos”, afirmó la productora.

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