18 octubre, 2021

Esponjas vegetales ganan terreno en El Soberbio por la demanda cosmética

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Desde la localidad el productor Alejandro Glier comentó su experiencia positiva. Destacó que las plantas exigen pocos cuidados y tienen una alta productividad.

Muy valorada por ser natural y resistente, la esponja vegetal es un cultivo que se muestra afianzado en El Soberbio. Similar a las plantas de pepino o sandías, las esponjas crecen enredándose y pueden ganar mucha superficie horizontal y vertical. Según comentó el productor Alejandor Glier, pionero en su cultivo hace 30 años, cada hectárea plantada puede dar más de 12.000 frutos. Y resaltó como aspecto distinguido que la planta no requiere cuidados ni una fertilización especiales. Todo su desarrollo puede darse naturalmente, sin la aplicación de agroquímicos.

En farmacias o casas naturistas las esponjas vegetales pueden encontrarse a un precio de entre 160 y 200 pesos. Aunque ofrecidas en forma de artesanías su valor puede ser más alto
Las esponjas vegetales ( Luffa Perculata según su nombre científico), provienen de la región de Asia. Y en Misiones así como en Paraguay, están mostrando un excelente adaptación (Ver En Paraguay…). Según Glier, cuando comenzó con sus plantaciones vio un potencial de demanda de las esponjas naturales para limpieza.

“Las semillas se obtienen fácilmente (de los frutos) es fácil plantar y cosechar. Sólo se necesitan unos metros de tierras para sembrar y así verla extenderse en el alambrado”, comentó Glier.

Como labor antes de la plantación se requiere una buena limpieza del terreno, para que las plantas empiecen a darse paso y ramificarse. “De cada hectárea plantada se obtiene una gran cantidad de frutos. Es una planta similar al pepino que se ramifica mucho, se obtienen aproximadamente un rendimiento de 12.000 a 20.000 esponjas por hectáreas”, detalló Glier.

Apuntó que la siembra se realiza ahora, en el mes de septiembre y la cosecha se realiza en marzo y hasta mayo inclusive. “A partir del brote de la flor, hay que esperar unos 40 días aproximadamente; para que aparezca la “esponja”.

Descascarado
Una vez cosechada el fruto (esponja) se lo sumerge, en una pileta con agua, por tres o cuatro días hasta que suelte la cáscara por si misma. Seguidamente, se cuelga de un alambre al sol, para que se seque todo. “Se debe secar bien porque; al no secarse bien, quedará negra y no servirá ”.

En sus inicios Glier remarcó que era el único plantador de las esponjas. Pero en los últimos años más productores se interesaron en la alternativa. En su caso recordó que luego de conseguir compradores mayoristas en Buenos Aires ahora trabaja junto a otros 200 plantadores de esponja vegetal para el envío de los productos. “Es un cultivo que no contamina al ambiente, ni tampoco al que siembra”, destacó Glier. Y relató que la demanda de grandes ciudades está promovida por la búsqueda de productos naturales para el cuidado personal. Indicó que los compradores le han comentado que se prefiere el producto natural por ser, además, un activador de la circulación sanguínea.

”También se busca mucho las esponjas para el cuidado de la estética femenina, especialmente para el tratamiento de celulitis. Pero también puede usarse para baños normales o para limpiar superficies”, explicó Glier recordando que en sus inicios era más usada para la limpieza general de los hogares. Observó que en su región muchos productores se sumaron al cultivo por ser “un producto fácil de plantar y que tiene bajo nivel de contaminación. A la vez actualmente está demostrando ser rentable”.

Por el interés creciente en el cultivo de esponjas desde el municipio de Colonia Aurora, también se está facilitado a los colonos orientación técnica para la siembra. Y en tal sentido se trabaja en conjunto con la Cooperativa Agropecuaria Panambí Limitada. z

En Paraguay también la cultivan

El cultivo de la esponja vegetal también tiene adeptos en Paraguay, donde se la cultiva y se han reportado rendimientos de hasta 40.000 frutos por hectárea. Se destaca que el mantenimiento de plantaciones es agroecológico y permite un trabajo en el que puede integrarse a toda la familia de los productores, ya que no requiere de gran esfuerzo para la cosecha. Los frutos varían en su tamaño de entre 20 a 60 centímetros, pero también hay variedades que alcanzan el metro de largo. Desde el vecino país se evalúa que la demanda interna como externa garantizan una rápida colocación de la producción. Las esponjas también se usan para hacer diversas artesanías, con formas y colores diferentes, que elevan su valor de venta. El departamento de Caaguazú, es una de las cuencas productoras que se especializó en su trabajo desde 1996, según el diario ABC color.

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