22 octubre, 2021

La llegada de Rosatti a la presidencia de la Corte abre una nueva etapa en la relación con el Gobierno

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En el máximo tribunal afirman que apuestan al diálogo interpoderes, aunque debe superar el enojo de Alberto Fernández con el juez; Cristina Kirchner, con recursos pendientes, optó por el silencio.

La elección de Horacio Rosatti como nuevo presidente de la Corte abre una nueva etapa en la relación entre el máximo tribunal y el Gobierno, que fue atravesando durante de la gestión de Alberto Fernández por diversos momentos, desde un tímido diálogo, llegando al enfrentamiento abierto y actualmente pasa por el más gélido silencio.

Rosatti, peronista santafesino que viene de la política, está dispuesto a que su gestión sea la del relanzamiento de diálogo interpoderes, que no significa negociar el sobreseimiento de un ministro, sino la relación institucional, que hoy es nula. Hablan en el cuarto piso de los tribunales de “una Corte con las puertas abiertas para dialogar”.

No está allanado el camino, porque Alberto Fernández no perdona la renuncia de Rosatti al ministerio de Justicia cuando ambos compartían el gabinete de Néstor Kirchner. Rosatti se fue dando un portazo y diciendo que no le gustaban los números de una licitación para la construcción de cárceles. Desde entonces Fernández quedo sentido con Rosatti.

Del lado de Rosatti, dicen que no es rencoroso, pero que no olvida. Aun no llegó a la Corte ninguna felicitación del presidente Fernández por la designación de Rosatti presidente.

Con Cristina Kirchner la relación es anterior. Ambos fueron convencionales constituyentes en 1994, junto con Elisa Carrió, que fue quien acercó el nombre de Rosatti a Mauricio Macri para proponerlo como juez de la Corte. Rosatti era vicepresidente de la banca justicialista e integrante de la comisión redactora, con lo que mantenían reuniones y debates.

Luego, dicen cerca de Rosatti, fue la sugerencia de Cristina Kirchner la que lo llevó a ser Procurador del Tesoro del gobierno de Néstor Kirchner y luego ministro de Justicia. Con Néstor Kirchner recompuso la relación, no así con Fernández. Cristina Kirchner fue quien le entregó el premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por su obra Tratado de Derecho Municipal.

Tras su salida del gobierno, Rosatti nunca más tuvo relación con el kirchnerismo.

En el Instituto Patria la llegada de Rosatti a la presidencia de la Corte no mereció comentarios. Ni para destrozarlo, ni para rescatarlo. Abogados cercanos al kirchnerismo como el ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni o la secretaria de asuntos jurídicos del Senado Graciana Peñafort recibieron su llegada con críticas.

En la Corte creen que este gobierno no es el mismo tras la derrota electoral de hace dos domingos y que el cambio en la dinámica institucional, con Juan Manzur como jefe de Gabinete puede abrir nuevos puentes de diálogo.

En la época de máxima tensión con la Corte, Cristina Kirchner la castigó por Twitter con dureza. Ahora se llamó a silencio. La Corte tiene a estudio recursos pendientes que pueden tener consecuencias sobre las causas contra la vicepresidenta. Los más actuales son las relacionados con el juicio oral y público que enfrenta Cristina Kirchner por el direccionamiento de la obra pública en favor de Lázaro Báez. Un fallo de la Corte podría tener consecuencias que van desde fulminar el juicio en marcha hasta ampliar las medidas de prueba pedidas por las defensas. Cualquiera sea el fallo dará una certeza a este juicio en marcha hace caso dos años.

La Corte enfrenta esta nueva etapa con el Gobierno inmersa en una fractura interna, donde los jueces Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, que votaron las autoridades, se juramentaron actuar como un bloque destinado a la gestión, aunque ello no implica que coincidan en sus votos, a la hora de dictar fallos. De hecho, es probable que algunas disidencias sean estridentes. Si en la redacción de las sentencias se discuten intereses, en el debate por la presidencia se disputan egos y no hay asimetría entre los egos y los intereses, por lo que no es dudoso que este trío conforme mayorías a la hora de votar.

La elección de presidente fue una pulseada que duró hasta último minuto. El deseo de Ricardo Lorenzetti era postergar una semana más la votación, en el entendimiento de que, perdido por perdido, podría convencer a Carlos Rosenkrantz de ir por reelección, con su voto, el Elena Highton de Nolasco y con el presidente votándose a sí mismo. No prosperó esa postergación, que pidió Elena Highton, a pesar de los lobbys externos para conseguirla.

Lorezentti lanzó una carta atómica el viernes a la noche en la que rompió la regla no escrita de que las diferencias se dirimen puertas adentro del Palacio de Justicia. Denunció que la elección de Rosatti fue irregular y poco ética, Incluso deslizó que al votarse a si mismo, por mas que reuniera otras dos voluntades, podría no constituir una mayoría.

Tantas internas y la pandemia, que obligan a que los acuerdos de jueces se hagan por Zoom, con Elena Highton de Nolasco en su casa, hacen que no esté en agenda, al menos por ahora, una ceremonia pública de cambio de autoridades en la Corte para el 1 de octubre, ni siquiera para la tradicional foto institucional, que se renueva cada tres años, en la que los jueces se paran uno junto al otro, con el presidente en medio. Rosenkrantz se despedirá de su cargo de presidente de la Corte el miércoles 29 de septiembre el cierre de la IX Congreso Internacional de Abogacia Publica, que organiza la Procuración General de la Ciudad, que atiende los litigios judiciales del distrito que comanda Horacio Rodriguez Larreta.

Esta nueva gestión de Rosatti en la Corte mantendrá la idea de las decisiones colegiadas y ya se prevén cambios que levantan polvareda en Comodoro PY 2002. Jueces que siempre tuvieron diálogo frecuente con Lorenzetti, ven ahora con preocupación los rumores sobre un posible cambio en el área de administración del Poder Judicial, a cargo de Héctor Marchi. Está allí desde la presidencia de Lorenzetti, y sigue hace más de 12 años, aun tras el recambio por Rosenkrantz. La pelea es por la gestión del fondo anticíclico de la Corte que ya suma mucho más de 30.000 millones de pesos. Lo advirtió el líder del gremio de los judiciales Julio Piumato, que señaló que la celebración de la Coalición Cívica ante el recambio de autoridades, oculta esa intención. “La “Colisión Cínica” sigue con la idea de hacerse del fondo anticíclico de la Corte para perforar su independencia y avasallar la división de poderes!”, tuiteó el líder gremial.

En la lista de iniciativas y asuntos bajo observación para favorecer un mejor funcionamiento de la Corte están el propio de Centro de Información Judicial, una oficina de estadísticas, analizar el modo en que se entregan recursos a los tribunales orales con megacausas en agenda, entre otros temas, que serán abordados una vez que asuman las nuevas autoridades.

Algunos de esos jueces preocupados, ahora llamaron a Rosatti para extenderle su felicitación por su llegada como presidente dela Corte. “Muerto el rey, viva el rey”, deslizó un juez federal.

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