El fiscal Juan Pablo Espeche advirtió sobre la expansión del abuso sexual infantil y el grooming. “No hablemos de números, sino de víctimas”, remarcó.
La provincia de Misiones registró durante 2025 un total de 386 reportes vinculados a delitos de abuso sexual infantil, grooming y sexting, según datos oficiales de la Fiscalía de Ciberdelitos. El fiscal Juan Pablo Espeche calificó el escenario como “grave y en expansión”, y puso el foco en la dimensión humana detrás de las cifras.
“En 2025 recibimos 386 reportes: 262 corresponden a material de abuso sexual infantil, 125 a grooming y tres a sexting”, detalló el funcionario, al trazar un panorama que expone el crecimiento sostenido de este tipo de delitos en entornos digitales.
La fiscalía, que comenzó a operar formalmente el 2 de enero de 2025, centraliza la investigación de delitos informáticos en toda la provincia. Su trabajo se divide en dos grandes ejes: por un lado, los casos vinculados a explotación sexual infantil y grooming; por el otro, las estafas digitales.
Cómo se detectan los casos
Gran parte de los reportes sobre abuso sexual infantil llegan a través de organismos internacionales, especialmente el National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC). Este circuito de alertas permite identificar contenido sospechoso que luego es derivado a las autoridades locales.
“Los reportes suelen venir con mucha información: correos electrónicos, números de teléfono. A partir de ahí comenzamos a rastrear direcciones IP, que es el primer paso en la investigación”, explicó Espeche.
El fiscal subrayó la crudeza del trabajo: “Tenemos que analizar imágenes que involucran a niños, adolescentes e incluso bebés. Es parte de la investigación para poder identificar a los responsables”.
Consumo, demanda y producción
Uno de los puntos más preocupantes es la dinámica que alimenta estos delitos. “Quien consume este material siempre busca más. Eso genera demanda, luego oferta, y finalmente producción”, explicó el fiscal.
En ese sentido, confirmó que ya se detectaron casos de producción de material de abuso sexual infantil en Misiones. “El consumo muchas veces deriva en producción, incluso en contextos intrafamiliares”, advirtió.
Sobre los perfiles de los implicados, evitó generalizaciones: “No hay un patrón único”, aunque señaló que el análisis de conductas permite identificar reincidencias y avanzar en las investigaciones mediante el secuestro de dispositivos.
Inteligencia artificial y riesgos en redes
El avance tecnológico suma nuevas amenazas. Espeche alertó sobre el uso de inteligencia artificial para manipular imágenes de menores. “Pueden tomar la cara de un niño y montarla sobre otro cuerpo. Buscan generar contenido nuevo constantemente”, explicó.
Frente a esto, insistió en la necesidad de extremar cuidados al publicar imágenes en redes sociales. “Una vez que una foto se sube, se pierde el control. No hay vuelta atrás”, advirtió, en referencia a la huella digital.
Denunciar, siempre
Ante cualquier sospecha, el mensaje es claro: denunciar. “Si se detecta una situación extraña o una conversación preocupante, hay que acudir a la comisaría o a la fiscalía”, indicó.
Estafas digitales: el otro frente en crecimiento
Además de los delitos contra menores, la Fiscalía de Ciberdelitos enfrenta un aumento sostenido de estafas digitales. “Hoy, con un celular, pueden obtener más dinero que robando en la calle”, graficó Espeche.
Entre las modalidades más frecuentes mencionó las estafas en plataformas de compra-venta, falsas inversiones —muchas vinculadas a supuestas oportunidades en YPF— y engaños que utilizan la imagen de organismos públicos como ANSES o IPS para generar confianza.
También advirtió sobre el crecimiento de fraudes con criptomonedas: “Es un terreno complejo. El dinero desaparece en segundos y es difícil de rastrear”.
Debate abierto: celulares en cárceles
El fiscal planteó además la necesidad de discutir el uso de celulares en unidades penitenciarias, al señalar que muchas estafas se originan desde allí. “Las personas privadas de libertad tienen derecho a comunicarse, pero no a delinquir. Es un tema que hay que abordar”, sostuvo.
Más allá de las cifras
Pese al impacto de los números, Espeche insistió en cambiar el enfoque: “No hablemos de estadísticas. Hablemos de niños, niñas y adolescentes que son víctimas de delitos aberrantes”.
El dato es contundente. Pero el mensaje, aún más: detrás de cada caso hay una historia que exige algo más que números —requiere respuestas.








