El Gobierno de Misiones activó el protocolo máximo frente al riesgo de incendios. A través del Boletín Oficial, el gobernador Hugo Passalacqua firmó el decreto que declara la emergencia ígnea en todo el territorio provincial hasta el 31 de diciembre de 2026, con posibilidad de prórroga si persisten las condiciones climáticas adversas.
La decisión se apoya en un dato concreto: déficit de precipitaciones y un escenario meteorológico que favorece la aparición y propagación del fuego, tanto en zonas rurales y forestales como en áreas urbanas.
Qué implica la emergencia
La declaración habilita un régimen excepcional para acelerar compras y contrataciones vinculadas a la prevención y combate de incendios. En otras palabras: menos burocracia, más rapidez operativa. También faculta al Ministerio de Hacienda a realizar adecuaciones presupuestarias para garantizar recursos inmediatos.
El decreto no se queda en lo administrativo. Advierte sobre las consecuencias ambientales y sociales de los focos ígneos: pérdida de biodiversidad, contaminación de ríos y lagos, erosión del suelo, desertificación y riesgo directo para viviendas y personas.
En una provincia con alta densidad de masa forestal y producción rural, el fuego no es solo un problema estacional; es una amenaza estructural cuando el clima se vuelve extremo.
Áreas involucradas
La norma encomienda tareas específicas a los ministerios de Hacienda, Gobierno, Agro y Producción, Salud Pública, Coordinación General de Gabinete y Ecología, además de la Secretaría de Estado de Cambio Climático, la Secretaría de Agricultura Familiar y el Instituto Misionero de Biodiversidad.
El objetivo es coordinación total. La orden es clara: actuar de manera integrada en prevención, combate y mitigación de daños.
Un escenario que se repite
Los incendios forestales no son fenómenos aislados ni simples accidentes. Requieren tres elementos: material combustible, oxígeno y una fuente de ignición. Cuando se suma sequía prolongada, temperaturas elevadas y actividad humana, el cóctel está servido. La emergencia busca anticiparse a esa ecuación antes de que el humo marque el horizonte.
El decreto, en definitiva, reconoce que el riesgo es real y sostenido. La clave ahora será la capacidad de ejecución: recursos disponibles, respuesta rápida y conciencia social. Porque si algo enseña la experiencia es que el fuego avanza en minutos, pero sus consecuencias pueden durar años.







