El hombre, de 65 años, tenía pedido de captura por un abuso con acceso carnal contra una menor en Zárate. Fue detenido en Oberá tras un operativo de la Policía Federal Argentina.
Un hombre de 65 años que permanecía prófugo de la Justicia fue detenido en Misiones, acusado de abuso sexual con acceso carnal contra una menor de edad en la localidad bonaerense de Zárate. El sospechoso se ocultaba en la ciudad de Oberá, donde llevaba una vida aparentemente normal y trabajaba como remisero.
La captura fue resultado de una investigación coordinada entre la Policía Federal Argentina y el Departamento de Investigaciones Complejas NEA, que logró reconstruir los movimientos del acusado tras meses de búsqueda.
El error que lo delató
Según fuentes del caso, el hombre cometió un descuido clave: tramitó un nuevo ejemplar de su DNI. Al actualizar sus datos biométricos, declaró domicilio en Corpus, lo que permitió activar un seguimiento más preciso.
Sin embargo, las tareas de inteligencia determinaron que en realidad residía en Oberá, donde intentaba pasar desapercibido.
Un operativo cerrojo y detención sin resistencia
La pista final llegó cuando los investigadores detectaron que el sospechoso tenía previsto realizar la Verificación Técnica Vehicular (VTV) de su auto. Con esa información, se montó un operativo cerrojo en la intersección de la Ruta Nacional 14 y la Ruta Provincial 5.
El hombre fue interceptado mientras circulaba en su vehículo de trabajo. Al ser rodeado por los efectivos, no opuso resistencia y confirmó su identidad.
Acusación y traslado
El detenido está imputado por un delito agravado por el contexto de convivencia con la víctima, una menor de edad, en una vivienda de Zárate. Tras su captura, quedó alojado en una dependencia policial a la espera de ser trasladado a Buenos Aires.
En la causa interviene el Juzgado de Garantías N°4 del Departamento Judicial Zárate-Campana, a cargo del juez Mariano Agustín Chausis, quien deberá indagarlo en los próximos días.
Un dato que se repite en este tipo de casos: caída por error propio. A veces no es la fuga perfecta la que falla, sino un trámite aparentemente rutinario.








