El sistema de incentivos al consumo de Misiones volvió a mostrar números contundentes. Entre 2024 y 2025, los programas Ahora generaron un impacto económico acumulado de $160.945 millones en el mercado interno provincial.
Según los datos oficiales, en 2024 las ventas alcanzaron los $62.287 millones, mientras que en 2025 treparon a $98.658 millones. La suba nominal interanual fue del 58,4%, un salto que refleja tanto la expansión del consumo como el efecto de la inflación en los montos facturados.
El programa Ahora Misiones continúa siendo el eje central del esquema. En 2025 concentró operaciones por $44.090 millones, lo que representa la mitad del volumen total del sistema. En otras palabras, uno de cada dos pesos movilizados por los Ahora pasó por su modalidad principal.
Entre los segmentos que más crecieron aparece Ahora Bienes Durables, con $18.207 millones destinados a la compra de electrodomésticos y equipamiento para el hogar. También se destacan los programas especiales vinculados a fechas o eventos, que aportaron $4.071 millones, y Ahora Patente, con $6.327 millones orientados al pago de obligaciones fiscales.
Los cuatro pilares que concentran el 80% de las ventas son Ahora Misiones, Ahora Bienes Durables, Ahora Construcción y Ahora Neumáticos.
El análisis mensual muestra una aceleración marcada hacia el cierre de 2025. Diciembre registró el mayor volumen del período, con $13.071 millones en operaciones, impulsado por el consumo estacional y las promociones de fin de año. En paralelo, Ahora Construcción evidenció un salto significativo: pasó de promediar $560 millones mensuales en 2024 a superar los $1.800 millones mensuales en el último trimestre de 2025.
Otros programas sectoriales también ganaron terreno. Ahora Neumáticos alcanzó $2.033 millones en ventas durante 2025, mientras que Ahora Estudiantes superó los $4.800 millones en transacciones.
Más allá de la cifra récord —casi $100 mil millones volcados al mercado en 2025— el dato estructural es otro: los Ahora se consolidaron como una herramienta clave para sostener la actividad comercial minorista y amortiguar la caída del poder adquisitivo. Funcionan como puente financiero entre consumidores y comercios, y como un amortiguador político en un contexto económico volátil.
En economías regionales donde cada punto de consumo cuenta, estos programas no son un detalle técnico. Son combustible. Y cuando el motor es el comercio, el combustible marca la diferencia entre persiana levantada o persiana baja.







