El ex diputado provincial Javier Mela planteó abrir un debate estructural sobre la organización institucional de Misiones: menos municipios y mayor autonomía financiera para los gobiernos locales. La propuesta incluye elevar la coparticipación que la Provincia distribuye a las comunas del actual 12% al 18%.
Referente del espacio UCR-Peluca y alineado políticamente con Javier Milei, Mela sostuvo que la provincia —que ronda los 80 municipios— presenta una fragmentación que, a su criterio, no siempre mejora la calidad de los servicios y sí incrementa los costos administrativos y políticos.
La discusión volvió a escena tras la controversia generada por una tasa municipal en Wanda. Para el ex legislador, el caso expone una cuestión de fondo: la necesidad de “racionalizar” estructuras locales que, en algunos departamentos, podrían integrarse bajo un único esquema administrativo.
Entre los ejemplos que mencionó figuran una eventual unificación entre Wanda y Puerto Esperanza; Concepción de la Sierra con Santa María; Candelaria con Profundidad; e incluso un esquema metropolitano conjunto entre Posadas y Garupá.
El argumento central es económico: menos estructuras políticas liberarían recursos para infraestructura, salud primaria y servicios básicos. Pero la reducción institucional, advierte, debería ir acompañada de un aumento gradual de la coparticipación municipal hasta, al menos, el 18%. Hoy el 12% que reciben los municipios misioneros se ubica entre los más bajos del país.
La propuesta también pone el foco en la cultura tributaria local. Según Mela, sin tasas razonables efectivamente cobradas y sin mayor conciencia fiscal, ningún municipio puede sostener políticas públicas de calidad. Más recursos, pero también más responsabilidad en la gestión.
El planteo no es menor. En Argentina, la autonomía municipal convive con fuertes asimetrías financieras entre provincias. La discusión que sugiere Mela toca un nervio sensible: cómo equilibrar eficiencia administrativa, representación política y cercanía con el ciudadano sin que el Estado se vuelva una suma de ventanillas superpuestas.
Reducir municipios puede sonar a poda burocrática; aumentarlos, a federalismo en estado puro. Entre esas dos orillas se mueve el debate. La pregunta de fondo no es cuántos municipios debe tener Misiones, sino qué tamaño y qué financiamiento necesita cada uno para funcionar de verdad y no apenas sobrevivir.








