Un operativo de rutina en la zona de frontera terminó con el secuestro de 309 kilos de marihuana que eran trasladados en bultos a la vera del río Paraná. El procedimiento se realizó en la provincia de Misiones y quedó bajo la órbita de la Justicia Federal.
El despliegue estuvo a cargo de efectivos de la Sección “Puerto Rico”, dependiente del Escuadrón 11 San Ignacio, quienes patrullaban a pie áreas próximas al límite internacional fronterizo.
Según informaron fuentes oficiales, durante la madrugada los uniformados detectaron movimientos sospechosos en un afluente del Río Paraná. Observaron a varios individuos descargando bultos en la costa. Al advertir la presencia de los agentes, los sospechosos escaparon en una lancha hacia el país vecino y dejaron atrás un bote junto a nueve paquetes de gran tamaño.
El fuerte olor que desprendían los envoltorios encendió la alerta. Al inspeccionarlos, los gendarmes hallaron 352 paquetes rectangulares que contenían una sustancia vegetal compactada. Las pruebas de campo realizadas por personal de Criminalística confirmaron que se trataba de cannabis sativa.
El pesaje total arrojó 309 kilos con 310 gramos, una cantidad que encuadra en infracción a la Ley 23.737, que regula los delitos vinculados a estupefacientes en Argentina.
Intervinieron el Juzgado Federal y la Fiscalía Federal de Oberá, que ordenaron el secuestro de la droga y la continuidad de la investigación para identificar a los responsables.
La frontera fluvial del Paraná vuelve a mostrar su doble cara: vía de integración regional durante el día y corredor elegido por el narcotráfico cuando cae la noche. La ecuación es conocida —territorio amplio, recursos limitados y redes que se reinventan—, pero cada cargamento incautado confirma que el control constante sigue siendo la variable que inclina la balanza.








