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En Misiones crece el consumo de carne de búfalo: precio, salud y mercado en transformación

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En una provincia donde el asado es religión y la carnicería es termómetro social, el búfalo empieza a ganar terreno. La suba sostenida del precio de la carne vacuna empuja a muchos consumidores a mirar alternativas. Y ahí aparece esta especie, silenciosa pero cada vez más visible en mostradores y campos misioneros.

El presidente de la Asociación Bufalera de Misiones, Fernando Tejedor, analizó el escenario en diálogo con LT 17 Radio Provincia de Misiones y fue directo: el fenómeno no es local, es global.

“La carne no escapa del contexto internacional”, explicó. Según detalló, hay una revalorización mundial de las carnes rojas y una reducción de stock en potencias productoras como Estados Unidos y Brasil. Con menos oferta y más demanda, el resultado es casi matemático: precios en alza. “Vino para quedarse por varios años el valor relativo más alto de la carne”, advirtió. En países con inflación baja, una suba del 5% ya genera ruido; en Argentina, ese porcentaje apenas es un suspiro.

Más magra y más económica

En ese contexto, el búfalo aparece como opción competitiva. Tiene cortes similares a la carne vacuna y se comercializa de manera comparable, pero con diferencias nutricionales que se vuelven argumento de venta.

Tejedor destacó que se trata de una carne más magra, sin grasa intramuscular, con mayor proporción de proteína y menor colesterol. Es decir: menos marmoleo, más perfil saludable. Aunque el mercado tradicional suele asociar sabor con grasa, también existe una demanda creciente de carnes más livianas. “Hay mercado para todo”, sintetizó.

El factor precio también juega. En promedio, la carne de búfalo resulta más accesible que la vacuna, lo que la convierte en una alternativa atractiva en un escenario de bolsillos ajustados.

Del mito al mostrador

El desafío, sin embargo, no es solo productivo sino cultural. Persisten prejuicios sobre sabor y textura. Pero la experiencia práctica parece desmontarlos. “Cuando hacemos degustaciones, muchos dicen que si no les aclaramos que era búfalo no se dan cuenta”, contó Tejedor. La barrera, entonces, no está en el paladar sino en la cabeza.

Más búfalos en el campo misionero

El fenómeno también se refleja en la producción. Según el dirigente, en el último año creció el interés de productores locales por ampliar rodeos. Algunos que tenían pocos animales ahora buscan escalar.

El búfalo ofrece ventajas adaptativas en la región: es rústico, se adapta bien a ambientes húmedos y puede lograr ganancias superiores a un kilo diario en animales jóvenes bajo buenas condiciones. Esa eficiencia permite pensar en terminar los animales en la provincia y no vender terneros a otras jurisdicciones, capturando mayor valor agregado local.

Un mercado en construcción

La tendencia combina tres variables: precios internacionales altos, búsqueda de opciones más saludables y necesidad de alternativas más económicas. El resultado es un crecimiento paulatino de la producción y el consumo de carne de búfalo en Misiones.

El desafío ahora no es convencer al consumidor de que pruebe, sino garantizar volumen estable y presencia sostenida en carnicerías. Porque en el negocio de la carne, lo que no está en la vidriera, no existe.

En una provincia ganadera que siempre miró al bovino como referencia, el búfalo empieza a dejar de ser exótico para convertirse en opción real. El mercado, como la naturaleza, no tolera el vacío: si la vaca se encarece, alguien ocupa su lugar.

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